En los primeros meses de 2025 la Municipalidad Distrital de Mejía asumió un reto ambicioso: sacar la consulta médica del consultorio y llevarla, literalmente, hasta la sala de las familias mejianas. Bajo el lema “Comprometidos con la salud de los mejianos”, la campaña de atención médica domiciliaria se puso en marcha tanto en los barrios costeros como en los anexos rurales de la pampa, donde el acceso al puesto de salud suele implicar varios kilómetros de viaje. Lo que empezó como un piloto de pocas cuadras ha ido tomando cuerpo hasta convertirse en un servicio itinerante semanal que hoy cubre la mayor parte del distrito.
Durante la primera quincena de abril las brigadas visitaron los sectores La Ramada y 28 de Julio; a inicios de mayo se amplió la ruta a Alto Mejía y Tambo Viejo. Solo en esa segunda jornada se tocaron 53 puertas, se controló la presión arterial y la glucosa capilar de cada paciente y se entregaron kits de vitaminas a niños y gestantes. La comuna estima que, en apenas seis semanas, la estrategia ya benefició a más de cien hogares que antes dependían de los turnos presenciales en la posta local.
De piloto barrial a cobertura distrital: así avanza la brigada médica
La dinámica es sencilla pero eficaz. Un equipo compuesto por un médico general, una obstetra, una licenciada en enfermería y una técnica llega a cada domicilio con tensiómetro digital, glucómetro y termómetro infrarrojo. Allí realizan la anamnesis, evalúan signos vitales, descartan cuadros respiratorios o infecciosos y dispensan medicamentos básicos—analgésicos, antipiréticos, antibióticos de primera línea—cuando la indicación lo amerita. Los casos que requieren mayor complejidad se derivan al Puesto de Salud Mejía con una referencia prioritaria, de modo que el traslado no sea una barrera adicional para los pacientes. Esta combinación de atención preventiva y puerta de entrada al sistema formal es, según los propios promotores, el corazón de la iniciativa.

Otro punto que explica el crecimiento del programa es la alianza con la Gerencia Regional de Salud de Arequipa. A mediados de mayo, la estrategia domiciliaria recibió el respaldo del “MINSA Móvil”, un tráiler‑clínica equipado con rayos X, laboratorio rápido y módulos de vacunación que recorrió la provincia de Islay del 13 al 16 de mayo. Gracias a esa logística, los pacientes evaluados en sus casas pudieron completar in situ pruebas complementarias—hemoglobina para descarte de anemia, ecografía obstétrica y radiografía de tórax—que normalmente exigirían un desplazamiento hasta Camaná o la ciudad de Arequipa.
Los logros iniciales no detienen el plan de expansión. El municipio ha anunciado que mantendrá las rondas semanales hasta julio; a partir de entonces, las brigadas saldrán cada quince días, concentrándose en seguimiento de pacientes crónicos y en comunidades de la franja costera donde la afluencia turística dispara los casos de infecciones gastrointestinales. Para el cierre de la campaña, previsto en diciembre, la Subgerencia de Desarrollo Humano aspira a haber visitado al menos 600 domicilios—el 80 % de los hogares del distrito—con un segundo objetivo añadido: iniciar un padrón digital de factores de riesgo que sirva de insumo para futuros programas de salud pública.

Hacia diciembre 2025: metas, nuevos servicios y beneficios de salud
El cronograma del segundo semestre incluye además la incorporación de un psicólogo itinerante para tamizaje de salud mental y la aplicación de pruebas rápidas de VIH y sífilis en coordinación con la Red de Salud Islay. De esa forma el programa pasará de cubrir las enfermedades crónicas convencionales—hipertensión, diabetes, anemia infantil—a abordar también los determinantes sociales y los riesgos de transmisión que suelen quedar fuera de las campañas masivas.
Los beneficios de una estrategia casa‑por‑casa son evidentes y múltiples. En el plano clínico, la detección temprana reduce la progresión de enfermedades silenciosas que drenaban recursos económicos y tiempo de las familias. En términos de equidad, el servicio elimina la brecha territorial que históricamente alejó a los caseríos de la pampa de los establecimientos sanitarios. Existe también un impacto educativo: al conversar en la intimidad del hogar, el personal de salud identifica hábitos de riesgo—consumo de agua sin hervir, uso compartido de antibióticos, dietas a base de carbohidratos—y ofrece consejos en un lenguaje cercano, reforzando la adherencia al cambio. Finalmente, el contacto periódico fortalece la confianza entre vecinos y autoridades, uno de los pilares que la propia Organización Mundial de la Salud señala como condición para alcanzar la Cobertura Universal de Salud.

Resultados preliminares que confirman el impacto de la estrategia
Estas ventajas se reflejan ya en los indicadores preliminares. Según el reporte municipal del 5 de mayo, un 12 % de los usuarios evaluados requirió derivación inmediata al centro de salud—casos que, de no haber sido captados en la visita, habrían empeorado antes de buscar ayuda—y un 8 % inició tratamiento antibiótico ambulatorio con seguimiento telefónico. Los registros de glucemia arrojaron que el 15 % de los adultos mayores presentaba prediabetes; todos ellos quedaron inscritos en un plan de control trimestral que incluye orientación nutricional y ejercicios de bajo impacto.
En síntesis, la campaña médica domiciliaria de Mejía demuestra que la proximidad puede ser la mejor medicina. Lo que comenzó como una respuesta creativa a la dispersión geográfica se perfila ahora como un modelo replicable en otros distritos costeros de Arequipa. Con un calendario que avanza hacia diciembre, la municipalidad confía en cerrar el año con una red comunitaria fortalecida, un registro de riesgo sanitario actualizado y, sobre todo, una población más empoderada para cuidar su propia salud.
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